January, 2006
Catholic Spirit - January, 2006
Misioneros de Guatemala ven el sufrimiento, la belleza en un nuevo trabajo
Nota del editor: Los recién casados Katherine y Josiah Money llegaron a Guatemala el 1º de septiembre para iniciar un trabajo misionero con Catholic Relief Services, la oficina internacional de ayuda de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Ellos hicieron un compromiso de trabajar con Catholic Relief Services, auxiliando a dos hermanas de Maryknoll, con el fin de abrir un hospicio para la atención del HIV/SIDA en Coatepeque, Guatemala, perteneciente a la Diócesis de los Altos. Lo siguiente es un extracto de la carta que enviaron al Obispo Gregory Aymond por correo electrónico:
Como usted sabe, ahora llamamos a Coatepeque,
Guatemala nuestro hogar temporal. Localizado en la parte occidental, caliente y húmeda de Guatemala, esta comunidad se encuentra rodeada de plantíos de café a varias millas de distancia de la frontera con México. A primera vista, este es un lugar ruidoso y caótico durante el día, un centro comercial para los plantíos locales de plátano y café. Nuestras primeras semanas han sido emocionantes y desafiantes, para no decir más: funerales, inundaciones, terremotos, deslizamientos de fango –– situaciones que nos han desconcertado un poco respecto a las orientaciones del HIV/SIDA desde que dejamos Tyler, Texas. Todo ello junto con estas orientaciones representa una naturaleza impredecible de Coatepeque como pueblo fronterizo –– camino a México y posteriormente a los Estados Unidos.
Nuestra capacitación sobre HIV/AIDS ha sido ardua, a veces una abrumadora experiencia de extrema enfermedad mezclada con una gran pobreza, una realidad complicada en la cual muchas víctimas son amas de casa y niños. Durante las semanas anteriores, hemos tenido la oportunidad de visitar a mucha gente que vive con el HIV, algunas de ellas en las etapas finales del SIDA; muchas de las entrevistas y encuentros han sido muy difíciles para nosotros dos. El propósito de las visitas ha sido motivar a las personas que han resultado con HIV positivo, para que inicien un tratamiento. Muchas personas cuando han resultado positivos, entran en un periodo de severa depresión durante la cual sus cuerpos sufren profundamente por la mala nutrición y la falta de tratamiento. Aunque muchos aceptan ser ayudados y motivados, otros permanecen extremadamente temerosos de ver a sus familiares y amigos, y muy frecuentemente están muy enfermos para poder ir solos al hospital. Otra parte difícil de nuestra orientación ha sido el estar junto con los pacientes en el momento en que se les aplica la prueba del HIV, muchos de ellos son aún más jóvenes que nosotros.
Katherine estará trabajando con el equipo de educación en “Proyecto Vida”. Como uno de los pocos equipos educacionales del HIV/SIDA de la Iglesia Católica en Guatemala, éste trabaja mediante la educación, prevención y concientización. Específicamente, Katherine estará ayudando a diseñar materiales para los talleres educacionales, así como también editando y rediseñando las estructuras de enseñanza en sus manuales de educación sexual. El equipo educativo lleva al cabo talleres en varias comunidades del área, incluyendo a las escuelas preparatorias públicas y privadas, capacitando a los profesores en cuanto a la metodología y la familiarización con los propios manuales, los cuales son distribuidos a los profesores. Al mismo tiempo que Katherine mejora su español, ella participará en algunos de los talleres durante los siguientes meses.
Con relación al hospicio, mi trabajo actualmente consiste en recaudar fondos económicos y atender las cuestiones administrativas. Aunque el proyecto no está todavía en posibilidad de permitirnos recibir pacientes (solo tenemos tres camas), hay mucho trabajo que hacer a fin de prepararlo para su inauguración, la cual pudiera realizarse a principios de enero. Por mi parte, he empezado a elaborar una propuesta de recursos para cubrir los gastos operativos del hospicio, misma que podría ser de aproximadamente 40 mil dólares anuales. Sin embargo, aún existen diversos “toques finales” necesarios en el hospicio, como son: cunetas, mobiliario de oficina, sábanas y cojines), no incluidos en el presupuesto; estas son las preocupaciones más inmediatas, después de las cuales podremos empezar a recibir a los pacientes. A lo largo de la semana, dedico tres días en el hospicio trabajando con cinco personas del área administrativa. Los trabajos del hospicio implican todo, es decir, desde la construcción de las bardas colindantes y la pintura de muros –– para lo cual se usa una curiosa mezcla de detergente para lavar, sal, calcio y agua- hasta el buscar muebles y averiguar como poder lograr la donación de equipo médico. Conocer al personal administrativo del hospicio ha significado una de las más significativas experiencias. Cuatro de las cinco personas son HIV positivo –– y su diligencia colectiva disipa cualquier idea que tengo acerca de como la enfermedad afecta favorablemente a una persona con acceso a un tratamiento. Alrededor del hospicio existe una gran variedad de plantas y árboles que las hermanas usan como remedios médicos; el hospicio planea usar las medicinas como alternativas de bajo costo para los pacientes.
En la medida en que nos familiarizamos más con la inestable atmósfera que rodea nuestras vidas en Guatemala, nuestras mentes se aclimatan a un mundo que nunca es constante, una realidad que abarca una enorme cantidad de gente diferente con similares y difíciles circunstancias de vida; y nosotros estamos aprendiendo a vivir en un ambiente en el que en ningún momento confiamos debido a las diferentes situaciones de inestabilidad. Nunca nos imaginamos que mucho de lo que está pasando, verdaderamente, sucediera. Pero, después de todo, por eso es que estamos aquí!! Es a través de esto que hemos sido bendecidos por la gente que hemos conocido en Guatemala, y la afectuosa recepción que nos han dado y nuestros deseos de vivir y trabajar con ellos durante los siguientes años. Gracias por su apoyo.
En Cristo,
Josiah y Katherine Mooney
Las donaciones para el trabajo del hospicio en Guatemala pueden ser enviadas a Catholic Relief Services, P.O. Box 17090, Baltimore, Maryland 21203-7090, o bien a través del correo electrónico: www.catholicrelief.org.
